3 may. 2010

Despertando gigantes con canciones de cuna


Como la muñeca de la tapa, la tímida guitarra que abre "Windowpane" está cargada de una especie de nostalgia cuasi tanguera que obliga a prestar atención, a detenerse y acompañar a esta extraña confabulación sueco-uruguaya en un viajecito lleno de pasado, nubes grises, ventanas que dan a campos desolados y fotos guardadas en cajones repletos de objetos inútiles. La crudeza habitual de las voces de Mikael Akerfedlt le cede el lugar a un cálido tono intimista, las guitarras a veces se acuerdan de Astor, el tecladista invitado tuvo un viaje astral a los 70s y todo invita a mirar para adentro. "Damnation" es una clase de cómo hacer música melancólica sin caer en el cliché del nene rico que tiene tristeza. "Damnation" también es el único disco de Opeth que podés poner de fondo en una reunión familiar y quizás recibir un "qué linda música, nene" de parte de alguna tía pacata peinada como David Lynch. "Damnation" es pura sutileza, buen gusto y miles de sentimientos en apenas 8 canciones. Con él les doy la bienvenida a la resurrección de este inconstante blog.

1 comentario:

negromaderna dijo...

Madero, genio! Mi abuela Keka justamente tiene el mismo corte de Lynch, claro que ella lo usa desde princios de siglo pasado, no como Lyncho que lo habilitó en los 80 con toda la revolución glam pop balarda. Igual Lynch es un groso; y mi abuela también. Abrazo y celebro esta vuelta a la vida viva.