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10 oct 2007

Nuestros huesos expuestos


Estamos presos, y alguien nos observa. O eso creemos. El "sentimiento de una invisible omnisciencia" pesa sobre nuestras cabezas constantemente. Somos casi marionetas en una ficción que no podemos escribir. No poseemos poder de decisión. Pero...¿lo tiene nuestro guardián? ¿está seguro dentro de su torre de control? Quizás los ojos que nos observan son a su vez vigilados por otros, aún más poderosos. Tal vez el panopticon en que vivimos es sólo una celda dentro de un panopticon aún mayor, y éste dentro de otro...y así hasta infinitos que nos empujarían a la locura de poder siquiera imaginarlos.
Cinco muchachos de Boston, después de masticar estos conceptos de Bentham y Borges, concebieron una implacable muestra de que descontento y distorsión pueden coexistir con la sobreintelectualización y la filosofía. La prensa, a falta de un mote adecuado, los llamó post-metal para el hombre pensante. Una excelente excusa para dejar de lado la imaginería ridícula tradicional de la música pesada y bucear un poco en los laberintos de la Humanidad.

Can you see me? We are watching...

3 oct 2007

Levantarse, Elevarse



Rosetta, Rashid para los amigos, es una ciudad portuaria de Egipto sobre el mar Mediterráneo.
Rosetta fue una misión aeroespacial europea dedicada al estudio de un cometa elusivo.
Órbita Rosetta es el nombre de la órbita compleja que adquiere un cuerpo en el espacio cuando se acerca a un agujero negro.
Rosetta es, también, un cúmulo de gente que ha parido hasta ahora dos discos de una música viajera, densa, atmosférica y que algunos de los etiquetófilos definen como "space metal".
Como la ciudad a la que nos remite, la banda es un puerto a destinos exóticos aunque mucho más estelares que marítimos. No se asusten por lo de "metal": el único resabio de tan temido género son algunas voces gritadas y ciertos arranques de distorsión con visos industriales. El resto es puro flotar por los espacios interplanetarios. Abundan los asteroides, fuerzas gravitatorias tiran de nuestro cuerpo y millones de soles aún no descubiertos por el hombre bañan el aire con sus radiaciones. Pónganse el casco y prepárense para cebar mate en gravedad cero.

La Era Espacial ha comenzado.